Lands and Horizons

UNA GEOGRAFÍA PERCEPTIVA Y SIMBÓLICA 

Desde un punto preciso en el territorio, podemos observar a un espacio circular que nos contiene. Esta percepción de círculo —a veces claramente delineado por el horizonte, otras veces interrumpido por estructuras urbanas o accidentes naturales— remite a las prácticas del Land art, donde el entorno se convierte en soporte, materia y significado. 

Así, desde este punto fijo —el punto de observación— el espacio se revela no como algo estático, sino como una construcción perceptiva: una geografía que se transforma con la mirada, el tiempo y el movimiento. 

Los artistas del Land art , comenzaron a experimentar esa circularidad como una forma perceptiva fundamental.al trabajar directamente en paisajes abiertos. En ese contexto, el horizonte se percibe naturalmente como una línea circular que rodea al observador en todas direcciones. 

La noción de horizonte, estudiada por Merleau-Pontyl, trasciende la idea de una línea distante para constituirse como un límite móvil y envolvente de toda experiencia. Este horizonte se desplaza junto con el cuerpo, situando al sujeto en el centro de una esfera perceptiva que articula y define su relación encarnada con el espacio y el tiempo. En esta experiencia sensorial ya no se contempla el paisaje desde afuera, se está inmerso en un espacio envolvente que se extiende en todas direcciones. 

El punto central organiza el espacio, invita a la contemplación y a la experiencia, es el comienzo de todo lo que puede ser observado. Es más que una referencia geográfica, es el origen desde el cual el paisaje se despliega, cada dirección se abre, cada horizonte se vuelve alcanzable. 

En el centro del círculo se abre el mundo, 

como una rosa se despliega ante nuestros ojos. 

No hay camino, solo inicio, 

Allí despiertan las formas, 

el tiempo se pliega, el horizonte se extiende, 

y todo lo que aún no es, comienza a ser. 

Así, la Tierra se revela no como un solo mundo, sino como una constelación de mundos unidos por un centro móvil: la conciencia de quien la contempla. Ese punto central cambia con cada paso, con cada altura, con cada foco de atención. No está fijo en el mapa, sino en el encuentro entre el ojo, el terreno, el horizonte y lo simbólico. 

Tierras y Horizontes- Una geografía perceptiva y simbólica 

Mi proyecto Tierras y Horizontes es una serie de estampas que propone una exploración simbólica y sensorial del territorio. Cada imagen construye un mundo posible, una atmósfera. No se trata de mapas reales, sino de espacios que nacen del cruce entre la experiencia, la memoria, el color y la forma. Territorios imaginados donde el paisaje se vuelve lenguaje y la superficie de la tierra, un dibujo vivo. 

Esta experiencia de habitar el paisaje remite directamente a la idea de Peter Sloterdijk, quien propone en su trilogía Esferas que los seres humanos no simplemente ocupan un espacio físico, sino que crean y existen dentro de “esferas” simbólicas y existenciales que dan sentido y protección a su mundo vital. En esta línea, el horizonte puede entenderse como una frontera dentro de esta esfera vivida, que es a la vez límite y conexión con lo exterior, un espacio que se construye en interacción con otros. 

Las estampas aparecen como imágenes a vista de pájaro. Lo que pudieran ser fragmentos dispersos se reorganiza en torno a una forma: un horizonte circular. En el centro de ese círculo —no necesariamente visible, pero sí presente— reside el punto esencial. Visto desde arriba, el horizonte circular se transforma en un mandala terrestre: un dibujo se revela como una geometría viva de líneas, manchas, colores y texturas que dialogan entre sí para componer un mundo 

Esto abre la posibilidad de pensar el territorio como un campo activo de relaciones y significados. Cada estampa representa un mundo, espacios temáticos que condensan modos de ver, sentir y habitar el paisaje. Son topografías afectivas, territorios simbólicos que emergen de la experiencia encarnada y proyectada sobre la tierra como una sucesión de esferas simbólicas que el ser humano construye para dar sentido y proteger su existencia. 

En esta línea, cada estampa de Tierras y Horizontes puede entenderse como una microesfera, un “interior expandido” en el que se proyectan imaginarios, deseos, conflictos y estados sensibles. Son atmósferas simbólicas: Interfered Land, Hostile Land y Camouflaged Land hablan de tensiones políticas y territoriales; Dream Land, Night Land y Land of Roses evocan espacios oníricos o poéticos; Illustrated Earth y Narrated Land reflexionan sobre cómo el territorio es construido por el lenguaje y la imagen. 

En conjunto, estas estampas configuran una cartografía existencial, una constelación de mundos posibles que, no existen sin el sujeto que las habita, las imagina o las nombra. Y como en Merleau-Ponty, estos mundos no se ofrecen como objetos externos, sino como campos fenomenales que se revelan a través del cuerpo y su relación con el entorno. 

Tierras y Horizontes no es una serie de paisajes; es una propuesta para pensar el territorio como una forma de experiencia viva, mutable y relacional. Un mandala terrestre que, al mirar desde arriba, desde dentro, o desde el recuerdo, nos habla de cómo el espacio no solo se recorre, sino que también se percibe, se interpreta. 

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